
(2 raciones)
INGREDIENTES:
| 200g | Arándanos frescos (o congelados) |
| 80g | Copos de avena integral (suaves) |
| 300ml | Leche de avena (sin azúcar) |
| 1 cdta. | Chía |
| 1 | Lima |
| 3 pizcas | Vainilla |
| 40g | Almendra laminada |
| 1 puñado | Arándanos para decorar |
| 2-4 cdas. | Yogur para el topping |
ELABORACIÓN:
Lava (o descongela) los arándanos y ponles a cocer en un cazo con una cucharada de agua. Añade la vainilla y el zumo de lima. Reduce todo a medio fuego durante 3-4 minutos.
Mientras tanto mezcla los copos de avena con la leche de avena, chía y una pizca de vainilla. Añade la salsa de arándanos y mezcla todo muy bien.
Reparte la masa en dos frascos de cristal con rosca.
Enrosca la tapa y guarda tu overnight oat en el frigorífico hasta su consumo a la siguiente mañana.
Destapa el frasco y añade el yogur, las almendras y unos arándanos.
Puedes intercambiar los arándanos con fresa, frambuesa, melocotón u otra fruta que se pueda cocer y según lo que haya disponible en cada temporada o lo que más te guste.
A mí me gusta tostar las láminas de almendra en una sartén sin aceite hasta que se doren. Lo puedes hacer también tranquilamente la noche anterior o incluso días anterior a su consumo. Lo guardas en un frasco con tapa y echas la cantidad que te guste como topping a tu avena nocturna o a cualquier postre.

