
Hay quién dice que el desayuno es la comida más importante del día. Incluso en Alemania hay un dicho que dice que hay que desayunar como un emperador, comer como un rey y cenar como un mendigo.
Sin embargo, el desayuno suele ser al que menos atención prestamos. Comemos siempre lo mismo o incluso solo nos tomamos un café.
Encima solemos tener poco tiempo a las mañanas entre que estamos pegados a las sabanas y nos despertamos poco a poco en la ducha nos queda poco tiempo para vestirnos y ya tenemos que ir corriendo al trabajo o llevar a los niños al cole.
No digo que el desayuno tenga que ser ni muy abundante ni muy variado, pero deberíamos de ver qué comemos y cómo influye al nivel de azúcar/insulina en nuestro cuerpo. Si desayunas mucho azúcar tienes energía rápidamente pero enseguida te entrará el bajón de nuevo y necesitas más comida. Eso es lo que hay que evitar. Esa montaña rusa de altos y bajos niveles de azúcar a lo largo del día.
Para conseguir eso tenemos que encontrar alimentos que nos proporcionen energía paulatinamente y durante más tiempo.
Además, ¿Quién dice que el desayuno tenga que ser dulce? En muchos países se desayuna salado. Ahí lo dejo para que le des una vuelta. Sería cambiar el hábito.
Para sustituir el azúcar lo más fácil es cambiar a un desayuno salado. En este caso el ingrediente estrella es el huevo. Es todo un clásico en los desayunos. Es muy versátil ya que se puede comer cocido, revuelto o en tortilla y le podemos añadir una infinidad de ingredientes. Vea mi recetario No hay huevos.
Si te animas también puedes probar caldos y sopas.
Pero si el dulce es lo tuyo encuentras aquí unas recetas alternativas sin azúcar.
El escaso tiempo a las mañanas ya no es escusa ya que en general las recetas que he recopilado en el apartado recetas desayuno suelen ser de preparación rápida o se pueden preparar un fin de semana y conservar.
También es verdad que el desayuno para la mayoría de nosotros es sota-caballo-y-rey. En mi caso incluso soy más extremo. Puedo estar meses desayunando lo mismo todas las mañanas.
De momento mi desayuno preferido es la granola crujiente. La como con yogur natural que suelo preparar en mi yogurtera. Pero vale cualquier yogur natural sin azúcar por supuesto o leche. El único ingrediente que suelo cambiar según lo que tenga en casa es la fruta. Dependiendo la estación y disponibilidad de fruta añado fresas, frambuesas, piña, manzana, pera, plátano, arándanos…
¡Anímate! Empieza a cambiar tus hábitos de desayuno y poco a poco pon mano al resto de las comidas. Ya verás qué fácil. Y lo más importante: ¡no tienes que pasar hambre!
